LA SOCIETAT

LA SOCIETAT

Texto: Joan Fuguet "La Fundació de "La Sociedad de Trabajadores Agrícolas del pueblo de Barberá", incluído en el libro "El primer celler cooperatiu de Catalunya" (J. Fuguet / A. Mayayo), ed III Catalunya, 1994 Generalitat de Catalunya, DARP

El contexto  en que se sitúa la fundación de "La Societat", tiene como "finalidad (...) conseguir modificar las estructuras caciquiles de los propietarios de Barberà".

La situación económica y social llevó a los agricultores jornaleros de Barberà a organizarse, y bien asesorados por el  político local Joan Esplugas Moncusí propiciaron el éxito de "La Societat", la entidad cooperativa resultante de esta organización.

Esta se constituyó como sociedad el 08 de marzo de 1894. Hay que tener en cuenta, pues, el contexto social y económico. La “fiebre del Oro” catalana, la cual se sitúa desde mediados del siglo XIX, hasta finales del mismo, propició que en la Conca de Barberà, y en Barberà de la Conca especialmente, un pueblo rico en recursos hídricos y por lo tanto con tierras muy fértiles, los grandes propietarios prácticamente convirtieron el término en un monocultivo de la viña, que les había propiciado grandes ingresos durante décadas.

Este hecho se debe a que en aquella época existía gran demanda de vino y aguardiente que desde el Puerto de Tarragona se destinaba principalmente al norte de Europa.

Esta dependencia de la viña se les giró en contra de los grandes terratenientes, quién, con la llegada de la filoxera, en 1893, no habían previsto ninguna medida para combatirla, a pesar de las noticias de la devastación provocada en Francia, y en otras zonas más cercanas del territorio catalán.

Así, estos empresarios locales iniciaron una política muy negativa para los jornaleros, recortando los ya de por sí escasos salarios de este colectivo, o mediante el no ofrecimiento de trabajo, a pesar de que los tratos cada vez eran más desfavorables para ellos.  

Fue en este contexto que los payeses jornaleros se organizaron, y meses más tarde de la fundación de la entidad (mediante la redacción de estatutos sociales), la nueva organización propició la revuelta contra las medidas impulsadas por los propietarios, quienes contrataron mano de obra de fuera del municipio.

Como consecuencia, hubo diversos episodios de rebelión de payeses locales, por las condiciones de trabajo de este colectivo, y se dieron los hechos del 1º de Mayo, donde las mujeres de los jornaleros fueron denunciadas por altercados, por haberse manifestado “por las penurias de la gente del campo”.

En sí, "La Societat" se  puede considerar “una asociación de ayuda mútua frente al caciquismo y la usura” .

Así, todos los socios eran iguales en derechos y deberes, “practicaban la ayuda mutua al socio enfermo mediante prestaciones de trabajo cuando este tenía tierras, o económicas cuando no las tenía”., se creó un fondo contra la usura, etc…

Las aportaciones podían ser económicas o bien mediante aportación de los principales productos del pueblo: grano o vino. Además de la elaboración del vino en común (ver “1ª bodega cooperativa”), los asociados construyeron un local social “con todo tipo de servicios recreativos y culturales, cooperativa de consumo, víveres, abonos y semillas; incluso organizaron, en una parcela de regadio cedida por Joan Esplugas, un vivero de pies americanos de cepas para replantar de viña las tierras afectadas por la filoxera”.

El edificio de "La Societat" se inició en 1896, “con la participación de todos los socios que contribuyeron con el trabajo personal de peonado, o aportando materiales –piedra, madera, cañas…”

"El edificio no se construyó según proyecto y dirección de un arquitecto (...) Lo proyectaron los propios socios-  payeses y paletas”.

El edificio inicial, presumiblemente inaugurado el 1 de mayo de 1897, tenía una distribución muy racional: “un amplio vestíbulo (…), con salón para baile, cine y teatro, oficinas o secretaría, café, vivenda del conseje…

Lo más importante del edificio fueron las actividades cívico-culturales que tuvieron lugar en el edificio durante más de 40 años.

Después de décadas de abandono, por fusión de las dos cooperativas existentes por mandato del régimen, y por ello un declive intencionado de “la casa” por no rememorar el espíritu de izquierdas que ella encarnaba, y también después de un incendio, la Cooperativa cedió este espacio al Ayuntamiento de Barberà, que lo ha reconvertido en albergue municipal, y ha recuperado su esplendor.

http://www.barbera.altanet.org/lloguerdesales.php

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