TEMPRANILLO

Tempranillo o Cencibel es una variedad de uva tinta cultivada extensamente para producir vinos tintos con cuerpo[1] en España, de donde es originaria. Ocupa una superficie de cultivo de 31.046 hectáreas, lo que supone un 61% de la D.O. Calificada Rioja, con un aumento progresivo en los últimos años en detrimento de otras variedades. Se considera autóctona de Rioja. Es la principal uva usada en La Rioja, y a menudo se la menciona como la "uva noble" de España.[2] Su nombre es el diminutivo de temprano,[1] lo cual hace referencia al hecho de que madura varias semanas antes que la mayor parte de las variedades de uva tinta españolas. Existe una variedad blanca de mutación reciente: tempranillo blanco.


Hasta hace poco, se sospechaba que la tempranillo estaba emparentada con la uva pinot noir, pero los recientes estudios genéticos tienden a descartar esa posibilidad.

El cultivo español de Vitis vinifera, el antecesor común de la mayor parte de las vides que actualmente existen, comenzó bien pronto con el asentamiento fenicio en las provincias del sur de la Península. Más tarde, según es escritor romanoColumela, se cultivaba la vid por toda España, aunque sólo hay unas pocas referencias dispersas al nombre "tempranillo". Esto puede deberse a que en muchos lugares, como en la región de Valdepeñas, fue la principal variedad indígena y se asumía que era una uva diferente.[3] Una referencia temprana a esta uva se encuentra en el Libro de Alexandre, (siglo XIII) refiriéndose a la región de Ribera del Duero, en la que menciona las uvas castellanas por su nombre:

"Ally fallaría ommes las bonas cardeniellas
e las otras mejores que son las tempraniellas"

[4]

Hasta el siglo XVII, las vides de tipo tempranillo permanecieron limitadas a la España continental, donde eran más apropiadas al clima ligeramente más fresco de las provincias septentrionales. Aquí las regiones de La Rioja y Valdepeñas históricamente hicieron de la tempranillo su variedad más importante, y aún hoy es la uva principal de sus vinos más destacados.[2] La uva fue llevada a América, posiblemente en semillas, con los colonizadores españoles del siglo XVII, donde ha mantenido ampliamente su identidad genética y aún se parece mucho a sus antepasados españoles.[5] Debido a su gran sensibilidad a las enfermedades y las plagas, particularmente la filoxera que devastó las vides en el siglo XIX y aún amenaza actualmente los viñedos, la tempranillo española ha sido a menudo injertada en portainjertos más resistentes, de lo que resulta un estilo de uva ligeramente diferente a aquellos hoy cultivados en Chile y Argentina. A pesar de su aparente fragilidad, la tempranillo viajó ampliamente durante el último siglo, después de mucho ensayo y error, se ha establecido en un soprprendente número de países por todo el mundo.

En 1905, Frederick Bioletti llevó la tempranillo a California donde recibió una fría recepción, no sólo debido a la naciente prohibición, sino también porque la uva no gusta de climas calientes y secos. Fue mucho más tarde, durante los años 1980 cuando comenzó a florecer la producción de vino californiano basado en la tempranillo, después de establecerlo en lugares montañosos adecuados. La producción en esta zona se ha más que doblado desde 1993.[6]

La tempranillo está actualmente disfrutando de un llamado renacimiento en la producción vinícola mundial. Esta oleada empezó en parte como resultado de los esfuerzos de una "nueva ola" de cultivadores españoles que mostraron que era posible producir vinos de gran carácter y calidad en zonas fuera de la región riojana. Uno de los resultados de esto ha sido que vinos varietales de tempranillo se hacen más comunes, especialmente, en las regiones españolas más aptas y frescas, como la Ribera del Duero, Navarra y el Penedés. Durante la última década, han plantado tempranillo cultivadores de lugares tan lejanos como Australia, los Estados Unidos y Sudáfrica.[7]

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